Helena abrió la puerta doble sus manos temblorosas y la habitación quedó a la vista. Era muy espacioso. Sus ojos nunca llegaron al final. Se alejó de la puerta y la cerró detrás de ella. Sus ojos hicieron un rápido escaneo del dormitorio y estuvo tentada de admirar lo hermoso y organizado que era el espacioso dormitorio, pero cuando recordó lo que estaba a punto de experimentar allí, no encontró en ella la capacidad de admirar nada.
—Tú estás aquí —anunció el rey Ares y el sonido de su voz le p