Por un instante Soraya se queda allí parada, parpadeando, porque su voz es lo último que esperaba oír a esa hora, pero pronto lo supera y corre hacia la puerta para abrirla, preguntándose qué ocurre. ¿Es Kai? ¿Se habrá escapado de alguna manera? Pero, si ese es el caso, ¿por qué iría con ella? No es como si pudiera calmarlo con su aroma.
De hecho, su aroma hace lo contrario.
—Alfa —lo saluda—. ¿Pasa algo?
Entonces se da cuenta de lo que lleva puesto y siente que sus mejillas se calientan.
Está