—¡¿Qué es eso?! —grita, y Soraya se tensa mientras otro rugido sigue al primero.
Suena como el rugido de un animal herido, una extraña calidad de trompeta mezclada con el gruñido de un depredador, que resuena en su interior. Es como si un elefante y un león sonaran a la vez.
Desde arriba, logran escuchar a las brujas gritando.
Soraya puede reducir que eso no puede ser algo bueno. Durante el tiempo que lleva allí nunca ha visto a las brujas entrar en pánico de esa manera.
—¡Oh, no! —exclama la p