—En realidad, no —confirma Soraya ya que es demasiada información para ella—, pero lo haré.
—Los fragmentos oscuros rotos se guardarán en estas velas. —Hace un gesto con las manos sobre la mesa de las velas, y Soraya siente un cambio en el aire. Ni un segundo después las velas se encienden.
—¡Guau!
—Es un truco sencillo que hasta nuestros hijos conocen —le resta importancia a su asombro—. ¿Has meditado alguna vez?
«¿Yo? ¿Meditación?».
—No se me ocurre. Nunca había pensado en esas cosas.
—Bueno