El rey Ares estaba en su oficina. Sus gritos y los de Helena seguían sonando en su mente, interrumpiendo sus pensamientos y poniéndolo aún más furioso.
Furioso porque no podía castigar a Alfa Ace por la conmoción que estaba causando entre él y su pareja.
Furioso porque no tenía idea de cómo manejar la situación.
No sabía que estar en malos términos con Helena podría molestarlo tanto. Sintió que una parte importante de su vida se había cerrado. Se sentía incompleto y vulnerable.
Su mayor temor s