—No te preocupes, cariño, a partir de ahora las cosas van a ser diferentes.
—Gracias.
—Por nada, amor. —Gira hacia las dos doncellas que están paradas frente a ellos con la cabeza gacha—. Por favor, lleven a la señorita Mia a mis aposentos y asegúrense de atenderla como es debido. Denle todo lo que quiera, ¿entendido?
—Sí, Alfa Ace —responden las dos sirvientas al unísono.
—¿A tu dormitorio? —cuestiona Mia estupefacta, y él sonríe mientras se da vuelta para mirarla una vez más. La expresión de