—Alfa Ace, ¿estás bien? —le inquiere Beta Nicolás, preocupado, al notar su estado de ánimo.
—A mi oficina. ¡Ahora! —ordena, y camina con un millón de pensamientos diferentes dando vueltas en su mente. Le duele muchísimo la cabeza y siente que pronto va a explotar.
Una vez que Nicolás y él llegan a su oficina, comienza a caminar frenéticamente y murmura palabras incoherentes para sí mismo. También maldice.
Beta Nicolás estaba confundido. En definitiva, no tenía idea de qué hacer con su estado de