—¡Mia! —Soraya grita asustada mientras corre hacia el cuerpo sin vida de su hermana, que yace en el suelo, sin importarle el hecho de que hay dos malvados más con los que lidiar.
No sabe qué le ha pasado, pero no parece importarle ese hecho. Con calma, empuja la espesa y furiosa melena de Mia con su mano, tratando de despertarla, pero no se mueve ni un poco. Está aterrorizada. Pronto, oye gruñidos detrás de ella, y cuando se da vuelta para mirar, ve a los pícaros caminando hacia ella. Gruñen y