DANESA
Lo veo perderse cuando corre entre los árboles
majestuosamente. Observó a los hombres que merodean o cuidan el lugar y terminó
ingresando nuevamente a la alcoba para acostarme obligándome a descansar.
Temprano me levanto, entre la ropa que me dieron ayer hay un
cambio y antes de que vengan por mí, ya estoy lista. Tocan a la puerta y me
apresuró abrirla
—Qué bueno que estas lista—Massimo,
no sé porque me alegra ver este sujeto,
tal vez sería porque es el único que me trata bien—ven conm