DANESA
Su mano la deja en mi espalda baja invitándome a ingresar a su mansión. Los latidos se me disparan cuando la traspaso sintiendo que entró a la boca del lobo.
La mujer me sigue de cerca, al igual que el otro sujeto poniéndome más nerviosa de lo que estoy ya. No debo fiarme, pero tampoco debo demostrar ninguna ningún miedo como tampoco que estoy fingiendo porque sería mi fin. Respiro profundo cuando me tomo la sala donde me ofrece sentarme y ya quiero matarlo.
—Sabes que voy a quedarme c