DANESA
Egan me toma con fuerza del brazo bajándome de la tarima y metiéndome a la mansión furiosamente. Estoy demasiado confundida con todo lo que acaba de pasar, sinceramente no entiendo que ha pasado y me suelta en la sala de forma muy brusca.
—Lo siento mucho, yo…
—Cállate maldita sea—organiza su trenza, Dios mío, parece un yeti cuando esta ofuscado y siento demasiado miedo—y deja de temblar que no pienso hacerte nada.
—Me das mucho miedo—le confieso—yo solo quiero irme de aquí.
—No vuelvas