*Capítulo 10:
ALESSIA
“Enséñame,” había dicho yo. “Antes de la hora dos.”
Blackwell no parpadeó. Dejó caer un folio de cuero sobre la cama, junto al supresor destrozado. “Entonces levántate. Las Lunas no aprenden desde la cama, y Liam ya usó la hora uno como arma.”
Todavía podía oír la voz de Liam arrastrándose por las paredes. _Setenta y una horas, Alessia. Luego vuelves a ser mía. O estás muerta._ La amenaza no se había ido de la habitación. Se sentaba en mi pecho como un segundo par de costi