Capítulo 27:
ALESSIA
Doce horas después de que el pasillo se tiñera de rojo, la enfermería de BloodNight seguía oliendo a antiséptico, cobre y ozono. La quemadura de plata en mi costado palpitaba con cada latido, no lo suficientemente fuerte para derribarme, pero lo bastante constante para recordarme que había sangrado por tres Alfas y sobrevivido para estar de pie en las consecuencias.
Los puntos que me había hecho yo misma no eran bonitos, pero aguantaban. Mis manos estaban firmes cuando até