*Capítulo 28:
ALESSIA
Habían pasado tres días desde que el pasillo se tiñó de rojo, y tres días desde que me paré en la enfermería de BloodNight y obligué a los tres Alfas a poner las manos sobre mi hombro en lugar de en la garganta del otro. Tres días desde que dije “una manada o nada en absoluto” y los vi obedecerme por primera vez sin vacilar.
Tres días, y nada había cambiado realmente. No donde importaba.
La tensión no se había ido. Solo se había hundido bajo tierra, como un río corriendo