*Capítulo 14:
ALESSIA
Las orejas de Liam se aplastaron, su enorme cabeza se ladeó.
Duda. La había visto en pacientes justo antes de que entraran en paro. Ese medio segundo donde el cuerpo sabe que está perdiendo.
No lo desperdicié.
“Atrás,” le dije a Azriel. Mi voz fue baja, pero cortó. “Todos.”
Asher gruñó. “Ni de coña—”
“No ataca porque no estoy corriendo,” dije. “Los lobos persiguen presas, los doctores no huyen de los síntomas.”
La mano de Azriel se cerró en mi muñeca, no para detenerme, si