VICTORIA.
Al regresar al escritorio, el oficial saca una almohadilla de tinta negra y varios documentos impresos.
—Firme aquí, aquí y estampe su huella dactilar al calce de la declaración —me indica, señalando las líneas con el bolígrafo.
Presiono mi dedo índice en la tinta y luego en el papel, dejando mi marca junto a la firma con un tirón seco.
—Para sustentar la denuncia y que el juez dicte la orden de alejamiento sin trabas, necesito saber si tiene testigos del hecho —agrega el agente, mirá