VICTORIA
—Sí, mamá. No voy a abrir —responde, tranquilo.
Dejamos las indicaciones claras con la niñera, cerramos los cerrojos de alta seguridad y bajamos. Me voy primero porque el auto de Max ya está esperando abajo; el chofer de Maksim llegará por Valentina veinte minutos después.
Al salir a la acera, la silueta negra del coche de Max resalta bajo las farolas. La puerta trasera se abre y me subo. Max ya está adentro, vestido con un traje de tres piezas negro, confeccionado a medida, que resalt