MAXI.
La noche ha terminado de devorar a rusa, pero el cielo no es negro. A través del ventanal, un resplandor verdoso se filtra entre las nubes, tiñendo la nieve de un color irreal, casi místico. Me quedo un segundo observando ese fenómeno, sintiendo que el mundo exterior es tan extraño como lo que está pasando dentro de estas paredes.
Me acerco al mueble bar y me sirvo un trago de whisky. No suelo beber solo, mucho menos cuando necesito tener los sentidos afilados, pero hoy es distinto. Sient