Valeria abrió los ojos al sentir que alguien la tocaba suavemente. Levantó la vista y vio a Xavier mirándola extrañada.
—¿Qué pasó? —preguntó, frotándose los ojos. La sonrisa de Xavier se amplió.
—Acabamos de aterrizar —respondió con la misma sonrisa. Valeria arqueó una ceja.
—¿Aterrizaron?
—¿Cuánto dormí? —preguntó, incorporándose. Xavier miró su reloj y luego a Valeria.
—Dormiste cinco horas. Vamos, tenemos una semana muy ajetreada por delante —ordenó, y se marchó. Valeria suspiró y apartó la