Capítulo 38

El trayecto al hotel fue corto, pero por alguna razón se le hizo eternamente largo a Xavier. Pensaba en Dorian dándole de comer a Valeria, en Dorian inmovilizándola y besándola.

Xavier jadeó y apartó esos pensamientos de su cabeza. En cuanto llegaron al hotel, bajó del coche y se dirigió al restaurante.

Y, por supuesto, vio a Valeria y a Dorian. Valeria sonreía radiante y estaba preciosa.

Xavier resopló. ¿Cuándo le había sonreído ella? Así que guardaba las sonrisas y las expresiones agradables
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