**LAURABETH POV**
Mis dedos temblaban tanto que el teléfono casi se me resbaló de la mano. No había número, ni rastro. Solo un mensaje frío y preciso. Mis manos volaron hacia el pequeño bulto en mi estómago, apenas perceptible bajo el suéter holgado.
—No te va a tocar nadie —susurré con fiereza. Pero el miedo me arañó la garganta. ¿Cómo lo sabían? Teresa era la única a quien se lo había contado además del médico. Vinicio pensaba que lo había perdido, entonces… ¿quién más?
Un suave golpe en la