LAURABETH POV
La casa de huéspedes olía a pintura fresca y soledad. Apoyé la espalda contra la puerta cerrada con llave, con la palma aún plana sobre mi estómago como si pudiera proteger la pequeña vida que crecía dentro de mí del mundo exterior. El dolor en el abdomen se había reducido a un profundo y palpitante malestar, pero cada respiración me recordaba aquella bota golpeándome, el “falso” ataque de mi madre, la sangre en la compresa y la mentira que le conté a Vinicio sobre haber perdido a