Visión de Mariana
El sol de la mañana hoy pegaba más fuerte. O a lo mejor era solo mi cuerpo, que todavía no se había hecho a aquel paraíso. Nos despertamos tarde, sin prisa, y tras tomar un desayuno ligero en el porche del bungaló, bajamos a la playa.
La arena era blanca, fina y parecía harina. El mar tenía un color que rompía los esquemas de cualquier descripción. No era azul ni verde. Era una mezcla de las dos cosas, con unos destellos de plata cuando el sol se reflejaba en la superficie. Ha