Él se acercó y se sentó en el borde de la cama.
Me cogió la mano y la apretó ligeramente.
—El Dr. Vasconcelos llamó en cuanto se enteró de lo que había pasado. La noticia corrió como la pólvora… Pero tengo algo que contarte... —Hizo una pausa, y el brillo de sus ojos me dio un subidón de adrenalina—. Han conseguido adelantarlo todo. Por el atentado y la gravedad de la situación, el juez ha firmado la orden de libertad inmediata por motivos de seguridad.
Abrí los ojos de par en par, sintiendo qu