Capítulo 66
Se paró justo delante de mí, a una distancia que no era de guerra, pero tampoco era segura. Tenía el rostro serio, con los rasgos marcados por un cansancio profundo, pero los ojos… ahora estaban lúcidos. E intensos.
— Lo que ha pasado… —empezó él, con la voz todavía un poco ronca—. No sé qué ha sido. Pero no debería haber pasado.
Asentí con la cabeza, demasiado rápido, con los ojos clavados en el entrecejo, sem coraje para mirarlo directamente.
— Lo sé, y no tienes por qué preocupar