Me apoyé las manos en la cabeza, cerrando los ojos e intentando comprender qué narices estaba pasando… Después de Nara, aunque las cosas fueran superficiales, siempre me sentía relajado tras el sexo con Priscila o con cualquier otra mujer.
Sabía que no tenía sentimientos, no me permitía tenerlos, pero ahora… no lograba sentir ni un ápice de placer. Nada de nada…
Me levanté de nuevo y fui hacia la ventana, abriéndola de par en par y dejando que el aire frío de la ciudad entrara, llevándose un po