Cap.44 - (visión de Mariana)
El autobús me estaba dejando en un estado de claustrofobia y pensamientos en bucle.
Necesitaba aire, espacio y algo que me recordara a un tiempo más simple. Cuando el conductor anunció la parada cerca de la playa, no me lo pensé dos veces y bajé.
El aire salado me golpeó como un abrazo familiar, un poco áspero, pero reconfortante.
Eran las 11:40 y la brisa del mar barría la avenida, agitando los toldos de los chiringuitos.
Caminé hasta un restaurante sencillo, de me