El vestíbulo de Éclat estaba más concurrido que en mi última visita. Los empleados iban y venían con carpetas y tablets, y un runrún de conversaciones bajas llenaba el ambiente.
Y en medio de todo, un nombre repetido en susurros… rueda de prensa, crisis, caída de las acciones.
Pasé por la recepción saludando con la cabeza y me fui derecha al ascensor.
Esta vez no necesité pase; mi acceso seguía activo, cortesía del "puesto de consultora" que Rodrigo se había inventado.
De camino a Informática,