Cap.143
Adriano conducía con una calma que parecía un contraste con mis nervios vibrantes.
— La noche está hermosa, ¿verdad? — comentó, intentando iniciar una conversación. — Dicen que el museo donde será la gala está
especialmente iluminado para la ocasión. Va a ser todo un evento.
— Hum-hum — respondí, con la mirada fija en el retrovisor, como si pudiera ver, a kilómetros de distancia, la mansión oscura y la
figura solitaria encerrada en el despacho.
Debe estar preparándose para venir también