Ya eran como las 8 de la noche cuando Michaluz llegó al parque con las niñas. Los ojos de Sissi brillaban como dos volantes y su emoción era contagiosa. Estaciona en un lugar pagado y toma el token del número de estacionamiento del guardia. Después de salir del auto, Sissi mira fijamente el sombrero mexicano y la montaña rusa, dejando a Tamir preocupada.
- Primero quiero subirme a la montaña rusa. - Ya le aviso a Sissi
- ¿Montaña rusa? – comenta asustado Tamir.
- Sí. – Confirma Sissi
- Creo que