16. Hoy soy toda tuya
Garrett abrió la puerta de su apartamento, el silencio y el desorden le dieron la bienvenida a casa. Apretó los labios y se giró para ver a Livia.
—Lamento, esto —musitó, tragando saliva. Cuando Livia lo acompañó del hospital a su edificio, no creyó que ella subiría con él. De haber sabido sus intenciones, ¿qué? Daba igual, no hubiera podido hacer nada. No era como si pudiera llamar a Nova y pedirle que le hiciera favor de ordenar su desastroso apartamento.
—No te preocupe