46. Inesperado encuentro
46. Inesperado encuentro
Nova se convirtió en una estatua de piedra. Sus ojos pasaban de la mujer que acababa de besar a Knox a la niña que se aferraba a su mano. ¿Era Amira? No parecía de la edad que Knox le había comentado, por otra parte. Estaba Isla, la habría reconocido aquí y en la china.
Jamás había olvidado a la joven que llegó del brazo de Knox a la boda de Axel y Mila.
Un nudo subió a su garganta, pero fue el tirón en su mano el que rompió el letargo en el que se encontraba sumida.
—¡