Al cabo de un par de horas, hombres, mujeres y niños Wulka se retorcían de dolor.
Ultha se había ido al río para que no lo vieran triste, su corazón estaba roto nuevamente, y el recuerdo de Adhara lo perseguía, ahora desde la muerte. La noche fue larga.
Antonio ya sabía que Ultha cuando estaba triste se iba al río, decidió ir a acompañarlo con Benjamín.
Pasaron un rato ahí y Benjamín le había llevado unos frutos, Antonio guardó su fruto para el camino, ya sabía que era hora de partir de regreso