En la casa de campo los niños extrañaban a Antonio, quien jugaba a la pelota con ellos, Raúl trataba de dedicarles tiempo, pero las labores de la empresa, más la atención para Margarita lo mantenía ocupado. Además, Antonio le había encargado que siguiera preocupado de los orfanatos.
Raúl visitaba cada orfanato viendo que todos estuvieran abastecidos con comida y leña por el frío, en uno de ellos le llamó la atención un niño de apenas un año que lloraba mucho llamando a su mamá, había sido aband