El viaje en avión fue largo, ni a Kate ni a Alelí le gustaban los aviones y después de tantas horas llegaron exhaustas a Nueva York. Ítalo de inmediato las llevó al hotel, en el taxi Kate y Alelí miraban el paisaje asombradas por los edificios tan altos y la locura de la ciudad, todos caminando rápido, luces por todos lados y cuando llegaron al hotel, fueron inmediatamente a la habitación, Alelí se quedó dormida al instante y Kate se metió al baño por una ducha. Cansadas las dos, durmieron hast