Tras el almuerzo, Guillermo fue a su escritorio, como la mañana la ocupó con Julieta se puso a trabajar, igualmente sus pensamientos se detenían en ella, en sus ojos y su sonrisa. Se tocó su mejilla y sonrió.
Julieta aprovechó la tarde para pasear por el parque y conocer un poco la ciudad, al igual que Guillermo en sus pensamientos estaba él -¿se habrá enojado porque me despedí con un beso en la mejilla?- para salir de la duda, sacó su celular y le mandó una foto del lago -“es muy linda la ci