Guillermo entró en la habitación que era de su esposa, allí las cosas estuvieron intactas durante años desde que falleció. Él entró al baño y sacó cremas y perfumes que estaban sellados, cientos de regalos que él le había dado y que nunca ocupó, asimismo tomó unos vestidos con etiquetas y los metió en una bolsa.
En silenció salió de la mansión, cuando aún ni los empleados se levantaban, se subió a su coche y manejó en dirección al hotel. Cuando llegó dudó si subir de inmediato, porque segurament