Ultha llegó a la fogata y se dirigió a Adhara que estaba en un árbol apoyada.
-Vamos a comer y te llevo a la ruca que construí – le dijo a Adhara
-¿A la prisión querrás decir? – le respondió enojada
Comieron pescado y algunos frutos, e inmediatamente se fueron todos a sus rucas a dormir cansados.
Ultha llevó a Adhara con la cuerda. Al llegar a la ruca, le sacó las amarras.
-Este será tu hogar, acá no habrá amarras, pero si decides escapar te las volveré a colocar y vivirás atada para siempre.
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