Monke llegó a la cocina a tomarse algo, pero Rosa se llevó a su ruca porque allí le tenía preparado algo caliente.
Monke la siguió tiritando en su andar, al entrar a su ruca sintió inmediatamente el calor, su ruca estaba acogedora, con alfombra, cortinas y su cama tenías más mantas y cojines. Él no podía articular palabra por el frío, pero se sintió agradecido, estaba seguro de que Rosa había hecho todo eso.
-Ven siéntate al lado de la chimenea, mientras te sirvo leche caliente- Rosa le ayudó a