Me puse la pijama y salí de la habitación, tenía hambre.
Camine a la cocina y allí estaba Caesar tomando café y leyendo algo.
— ¿Que cenaremos? — Le pregunté.
Él dejo de leer y me volteo a ver.
— No lo sé tú, pero yo ya he comido algo, agarra lo que quieras del refri y preparate algo — Me dijo.
Yo me lo quedé viendo.
— No se cocinar, prepárame algo tu — Le dije descaradamente.
La sonrisa de Caesar apareció lentamente.
— Entonces tienes dos opciones, o pides algo o te acuestas sin comer, porque y