**AMARA**
Magnus permanecía en la periferia del estrado, con los brazos cruzados al frente y la mirada gris fija en el escenario. Su rostro parecía esculpido en piedra volcánica. No se movió. No parpadeó. Pero vi cómo sus nudillos enguantados se apretaban hasta el límite, y la veta salvaje de su mandíbula delató la furia animal que intentaba sofocar bajo su disciplina militar. La humillación de ver a la mujer que había poseído con crudeza unas horas antes siendo subastada ante la alta sociedad