**MAGNUS**
Alistair Sterling no se movió. Sus ojos de tiburón financiero se clavaron en mi rostro, fijos, calculadores, midiendo el valor de su inversión frente al escándalo público. A su lado, Amara sostenía el diamante de compromiso en su mano izquierda, balanceando las caderas con una parsimonia insultante que delataba su absoluta falta de temor. Sus pupilas verdes, dilatadas por esa fijación oscura y desquiciada, brillaron con una picardía letal que me encendió la sangre. Disfrutaba el desa