Alessandro.
Ver a mi Alexa caminar de la mano de nuestro hijo Dante y acercarse muy lentamente a mi, y tener la certeza desde hoy será mía por siempre, era la felicidad más grande que sentí en mi.
Erróneamente creí que amaba a mi mejor amiga, pero lo que realmente siempre sentí por ella fue una gran admiración por su capacidad de comprensión y reciprocidad. La amo no como mujer, pero siempre ocupará un lugar en mi corazón por ser la madre de mi hija.
Tomo la mano de mi esposa, mientras escucho