Maya
La cocina, 7:15 p.m.
Mamá estaba en la cocina, removiendo su famoso guiso. El olor a cebolla, aceite de palma y pimienta llenaba todo el lugar.
La televisión sonaba bajito de fondo, una vieja canción gospel que le gustaba. Ella tarareaba mientras removía, de espaldas a nosotros.
Caleb estaba sentado en la mesita de la cocina. Yo, de pie junto a la nevera, fingiendo buscar algo de beber.
Mis shorts seguían húmedos de antes. Habíamos tenido otro encuentro rápido y secreto en el balcón.
No ll