Recibí un mensaje a las 7:12 p.m. mientras todavía estaba en mi escritorio fingiendo que revisaba un deck que había terminado hacía horas.
*Quiero que estés en mi casa esta noche. 8 p.m. en punto. No traigas nada más que a ti misma y ese tanga rojo que me gusta. Código de la puerta: 0812. No llegues tarde, princesa.*
Mis muslos se apretaron tan fuerte que casi tiro el café.
Me quedé mirando la pantalla hasta que las palabras se volvieron borrosas. El corazón me latía acelerado y mis pezones ya