La mujer frunce el entrecejo, aquel hombre ya comenzaba a incomodarle, debía deshacerse de él. Ya sabía más de la cuenta.
—¿Qué es eso que tienes que decirme? —lo interroga.
—Es algo bastante delicado, reina. —contesta de forma evasiva.
—Termina de una vez de decirme que es eso tan importante que debo saber.
El hombre se aproxima a ella y en voz baja le comunica aquel secreto.
—¡Qué estupidez es esa, Javier! —pregunta con enojo.— ¿De dónde sacas eso?
—Yo mismo los oí conversando, su maje