Mundo de ficçãoIniciar sessãoA las afueras del palacio minutos después de besos que no han parado más que en risas, Teresa siente una repentina presión en su pecho, así que se gira para darse cuenta de lo evidente.
—¡Martina! —la llama.La mujer corre hacia el jardín y al no verla, Julián se apresura a ayudarla a buscar, pero el jardín es demasiado grande y lleva a muchas partes. Con ojos llorosos y la desesperación en su pecho, Teresa levanta su vestido para subir el escalón que la llevará a la entrada del pal






