—¿Qué… haces? —cuestiona la chica, miedosa de que su sueño se acabe, pero el hombre se acerca con rapidez de nuevo para besarla e ir a la puerta.
La rubia exhala su preocupación cuando ve que el hombre solo se asegura de cerrar muy bien la puerta por dentro.
El regreso lento de este a la cama hace que Elisa se desespere mientras no para de verlo. En cuanto lo tiene a su lado de pie se dispone a accionar. Y así es como quita con evidente nerviosismo el pantalón y los calzones del hombre, sorpr