Anna regresa a su habitación, está agotada del viaje; por suerte para ella, el mayordomo había logrado despertar en Elisa el deseo de volver a pintar. Desde muy pequeña la pelirrubia tomaba cualquier papel y lápiz y pasaba largas horas dibujando sin parar, a veces hacia caricaturas de su tres hermanas y en ocasiones muy buenos retratos de alguna de ellas; mas cuando Elisa entró a su etapa adolescente, lo dejó de lado.
Al verla de nuevo dibujar, Anna no puede evitar emocionarse y llorar de ale