La menor de las Moguer siente los latidos de su corazón correr a un ritmo acelerado por la emoción cuando ve al mayordomo del palacio entrar con pinceles en mano, una bandeja de acuarelas y un Block de dibujo.
El hombre después de decirle a su hija que él se encargará de cuidar a la princesa, al verla partir, ayuda a la rubia a sentarse mejor en la cama y coloca la mesa de madera plegable para que esta pueda comenzar a dibujar sin problemas.
—Adelante, demuéstreme lo que sabe hacer, princesa